Sin lugar a duda hoy en
día el internet va consumiendo nuestras vidas poco a poco, ya que mediante este
artefacto la vida se nos simplifica en grandes cantidades. En la red podemos
encontrar todo con tan solo un clic. Imágenes, videos, canciones, libros,
textos, noticias, en fin son muchas la cosas a las cuales tenemos acceso por
este medio. Es por eso que se puede afirmar que todo lo que se conocía anteriormente
se está perdiendo, me refiero a la escritura a mano, las impresiones fotografías,
los discos compactos y finalmente los libros. Para alguien de otra época, la
cual estaba acostumbrada a dichos instrumentos y máquinas, se está viendo
carcomida por la tecnología. Empero, las nuevas generaciones son las que están
disfrutando de tanta algarabía, puesto que la facilidad para encontrar información
o contenido está a solo un paso.
Ahora bien, el internet
a facilitado la vida de muchos, pero también ha llegado a masacrar la de otros.
Un claro ejemplo son las compras por internet, las cuales han crecido en un
alto porcentaje, porque de esta forma no hay necesidades de salir de la casa o
viajar a otro país para realizar una compra. Hoy en día se pueden ver casos de
personas que hacen mercado por este medio o simplemente confían más en este
medio que en un vendedor directo.
Otro factor importante
es que el internet se ha convertido en un medio de difusión personal, como por
ejemplo este blog, en el cual escribo lo que quiero y sobre el tema que quiero,
en este caso sobre el libro de Nicholas Carr. Nos podemos dar cuenta que la red
es la nueva forma de democracia a la cual nos tenemos que aferrar queramos o
no.
Siguiendo con la depredación
del internet hacia las antiguas formas de comunicación podemos ver como la
pantalla se ha comido al libro. En esta época podemos encontrar casi todas las publicaciones
escritas en la red, lo que está haciendo que las editoriales vayan a la
quiebra. Es curioso ver como ese romanticismo que existía entre el autor, libro
y lector ha ido totalmente a la decadencia, puesto que hoy en día tan solo es
el “autor” , una pantalla, un mouse y el lector, el cual debe creer lo que está
leyendo.
Algo rescatable es la opinión
que el lector puede suministrar en cualquier momento en la red, mediante un
blog o interactuando con otros aficionados al libro. Antes no era tan fácil,
puesto que se debía asistir a tertulias o reuniones en donde se hablara del
libro como tal.
Nuestro gran amigo Word se ha convertido en la nueva máquina
de escribir para nosotros, los que hace que la imprenta se vaya cada vez más a
la basura, el señor Gutenberg se debe estar revolcando en su tumba, viendo como
su gran invento ha pasado a un segundo plano.
Una cita con la cual
nos podemos imaginar el malestar de Gutenberg hoy en día: “La imprenta es un ejército de 26 soldados de plomo con el que se puede
conquistar el mundo”. Johannes Gutenberg.
“The internet, as its proponents rightly remind us,
makes for variety and convenience; it does not force anything upon you. Only it
turns out it doesn’t feel like that at all. We don’t feel as if we had freely
chosen our online practices. We feel instead that they are habits we have
helplessly picked up or that history has enforced, that we are not distributing
our attention as we intend or even like to” (Carr, 2010)
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