Álvaro
Rincón Bieri
Información
y documentación
Reseña capítulo 1 y 2
No es un secreto que la
sociedad se está cada vez más dependiente del internet, lo que antes veíamos
como una necesidad para informarnos, como por ejemplo ver noticias, leer el
periódico o introducirse en libro. Hoy en día solo es cuestión de minutos para
rebosarse de información, algunas veces innecesaria.
La monotonía que
vivimos en pleno siglo XXI está ligada a la tecnología, no somos nadie cuando
no tenemos nuestro celular a la mano o simplemente el internet no funciona,
sentimos que estamos aislados no solo de nuestros amigos, sino de toda la
sociedad en general. Ahora bien, lo que llamamos pereza, nos está desgastando
el cerebro, nos lo convirtiendo en una masa la cual ya no se esfuerza
absolutamente para nada, ya que toda la información entra y sale en cuestión de
segundos. Simplemente el cerebro se aparta de crear nuevas cosas y nuevos
caminos, puesto que toda la información y la forma en la que vemos el mundo nos
las están dando masticada.
Ahora bien,
centrándonos en el capítulo 2 del libro, nos podemos dar cuenta que nuestro
cerebro se va acomodando a lo que le producimos. Con las nuevas tecnologías
podemos ver cómo nos sometemos a la comodidad y al facilismo, antes podíamos
pasar horas con un libro en la mano y simplemente gozárnoslo, hoy es un poco
más difícil y en unos casos imposible, gracias a las aplicaciones que tienen
los diferentes aparatos tecnológicos podemos tener acceso fácilmente a
revistas, periódicos y libros, ya sean resúmenes o capítulos enteros.
La plantilla
prediseñada de la que hablaba Kant se está viendo afectada, puesto que ésta se
puede alterar de cualquier forma mediante nuevas ideas y formas de aprendizaje.
Por otro lado la plasticidad existe y es una clara mutación de nuestro cerebro,
lo que decía Freud es verídico y podemos cambiar varias veces nuestra forma de
pensar y de ver el mundo, mediante nueva información y análisis. Se puede ver
como tenemos canales en nuestro cerebro, los cuales están hechos para
llenarlos, como por ejemplo, nacemos con un canal el cual está predestinado a
que caminemos, comenzamos gateando pero con el tiempo nos damos cuenta como lo
llegamos a moldear.